Revolución en marcha (Articulo copiado www.cambio.com.co)
SI BRASIL ASPIRA a convertirse en la Arabia Saudita del etanol, Colombia no quiere quedarse rezagada. Su propósito es seguirle los pasos al gigante suramericano que hoy produce 17,5 millones de litros anuales de alcohol para ser mezclado con gasolina.
En el país ya hay por lo menos una docena de proyectos de carácter privado haciendo fila para producir ya sea alcohol carburante o bien biodiésel en los próximos años, por un valor global superior a los 500 millones de dólares. Estos han sido alentados por los incentivos de tipo tributario y económico que buscan hacer que la nueva actividad sea generadora de empleo, contribuya a disminuir la dependencia de los combustibles fósiles y redunde en una menor contaminación ambiental. "Estamos hablando de una revolución en el agro colombiano en los próximos 10 años", dice el ministro de Minas y Energía, Hernán Martínez, quien es un convencido de que el país tiene todas las condiciones para convertirse en uno de los líderes en la producción de combustibles de origen vegetal en Latinoamérica.
Martínez sostiene que el país está subutilizando por lo menos 40 millones de hectáreas, de las que, unas 6,5 millones sirven para cultivar materia prima para producir biocombustibles, sin necesidad de tumbar un árbol de selva y sin afectar el normal abastecimiento de alimentos. Un reciente inventario de tierras realizado por el Ministerio de Agricultura, reveló que de esa área, casi la mitad (3,5 millones de hectáreas) está cerca de lograr la infraestructura necesaria para sacar la producción de biocombustibles, especialmente en el Vichada, la región del Catatumbo, Magdalena y Bolívar.
Quizás el factor que más alienta al Gobierno es la reactivación del empleo rural, pues el desarrollo de los proyectos podría generar hasta 1,2 millones de puestos de trabajo. "Con ello lograríamos sacar a esos jóvenes de la guerrilla que están allí, en muchas ocasiones, derivando algún sustento para sus familias", explicó Martínez al margen de un foro de la Cámara de Comercio Colombo-Británica, el cual justamente buscaba promocionar entre las empresas petroleras la realización de proyectos de biocombustibles en sus zonas de influencia.
Una de las que ya lo está haciendo es el Grupo Petrotesting, compañía colombiana que desarrolla una planta piloto para producir inicialmente 20.000 litros de etanol diarios a partir de una variedad de yuca en Puerto López (Meta). Según Jaime Jaramillo, ejecutivo de la compañía, a pesar de lo atractivo que resulta este negocio, la clave es ir con cautela. "El proceso de investigación continua es el que va a garantizar el éxito del proyecto en el futuro", admitió. La meta en el largo plazo es llegar a 350.000 litros por día.
Jorge Bendeck Olivella, presidente de la Federación de Biocombustibles, considera que convertir al país en una potencia en este campo requerirá de inversiones por más de 5.200 millones de dólares entre 2007 y 2020. De hecho, es claro que seguirle los pasos a Brasil es todo un desafío. Esa nación tiene hoy 300 plantas de producción, 44 en construcción y 242 en diseño. Allí se construye en promedio una planta de este tipo al mes. Entre tanto, en Colombia, tan solo cinco ingenios del Valle del Cauca están produciendo 1,5 millones de litros diarios de etanol a partir de la caña, con lo que se tiene cubierto un 71% del consumo nacional con una mezcla de gasolina y alcohol del 90% y el 10%, respectivamente. En cuanto a la palma de aceite, apenas comenzaron a producirse los primeros 50.000 galones diarios de biodiésel en Codazzi (Cesar). Pero ese volumen podría elevarse a 15,4 millones de litros diarios en 2020, "de los cuales 10,5 millones serían para exportación y el resto para consumo interno", según Bendeck.
El mercado está cerca. Estados Unidos consume 9,5 millones de barriles diarios de gasolina que deben ser mezclados con alcohol carburante y allí el etanol colombiano llegaría con cero arancel en virtud del Tratado de Libre Comercio. De esta manera, el país tendría ventaja sobre Brasil que hoy tiene que pagar 0,54 centavos de dólar por litro que vende en el país del norte. "Los biocombustibles llegaron para quedarse y esto no tiene reversa. Nada es más poderoso que una idea a la cual le ha llegado su momento", dice con entusiasmo Bendeck Olivella.
Pero esta revolución aún tiene que sortear muchos obstáculos internos entre los cuales se encuentra la desconfianza para obtener los recursos financieros, especialmente para los proyectos más pequeños. O superar los cuellos de botella que hay en materia de infraestructura para poder llegar con el producto a los centros de consumo y hasta los puertos de embarque. Grandes retos para una pujante industria.
5.200 millones de dólares requerirá en inversiones Colombia para convertirse en potencia en biocombustibles, según la federación de este sector. |