Palabras del doctor Jorge Cárdenas Gutiérrez,
Presidente de la Junta Directiva de la Federación Nacional de Biocombustibles, en la Cuarta Asamblea Ordinaria de la Entidad
Bogotá, D. E., marzo 12 de 2008
Señores Ministros
Señores Delegados
Señores invitados especiales:
En nombre de la Junta Directiva de la Federación Nacional de Biocombustibles, quiero presentarles un saludo cordial de bienvenida y nuestros agradecimientos por su asistencia a esta Cuarta Asamblea Ordinaria de la Entidad.
Calentamiento global en primera línea de la agenda internacional.

Durante el año el 2007, el tema del calentamiento global y el cambio climático, fue parte esencial de la agenda diaria de las instituciones responsables del desarrollo y de las políticas de los diferentes países. Se publicaron estudios muy importantes sobre el impacto de este fenómeno, y la necesidad urgente de reducir la creciente emisión de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero generados por los hidrocarburos.
También fue un año durante el cual, el uso de los biocombustibles como solución a este problema, fue ampliamente debatido.

Entre los informes publicados, hay que destacar el preparado por el economista Nicholas Stern para el gobierno del Reino Unido, que prevé una severa recesión económica mundial si no se toman medidas urgentes. Igualmente, el Cuarto Informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas, presentado el pasado diciembre en Bali durante la XIII Conferencia de esa Organización sobre ese tema, y que es reconocido hoy como el estudio científico más completo, y el documento que se debe tomar como referencia en relación con el tema del calentamiento global.
También hay que destacar que en esa Conferencia, hubo consenso general entre los países firmantes, incluido Estados Unidos, sobre la necesidad de un acuerdo más ambicioso que el Protocolo de Kioto para reducir las emisiones de CO2.
Ahora, se busca que para el año 2020, los países industrializados bajen las emisiones de gases contaminantes entre un 25 y 40 por ciento, en relación con los niveles de 1990.
Biocombustibles alternativa real, viable y confiable para reducir la emisión de CO2 y mejorar la seguridad energética
Dentro de esa tendencia, los biocombustibles, ocupan un espacio importante y aparecen hoy como una alternativa real, viable y confiable para mejorar la seguridad energética y reducir la emisión del dióxido de carbono.
Está probado que emiten menos gases con efecto invernadero y que finalmente ese efecto es neutro, porque las plantas a partir de las cuales se producen generan oxígeno. En Colombia, por ejemplo, se estima que una mezcla del 10% de etanol con 90% de gasolina, reduciría hasta en 6 millones de toneladas por año, esa emisión.
No sobra recordar que además de mejorar las condiciones ambientales, los biocombustibles alivian los problemas de disponibilidad de petróleo, favorecen el desarrollo agrícola, y generan empleo con niveles justos de remuneración, y podrían generar grandes mercados para los países productores agrícolas.
Fedebiocombustibles, mucha actividad y buenas realizaciones
En cuanto al trabajo de la Federación, igual que en años anteriores, el 2007 fue de gran actividad y de importantes realizaciones. Se registró un buen progreso en lo relacionado con la política del sector, y con el papel mismo de la Institución.
En su interés por educar e informar sobre los desarrollos a escala mundial y nacional de los programas de energía renovable, en particular los biocombustibles, la Federación participó en numerosas conferencias en universidades, y asociaciones gremiales sobre la importancia y alcance de estos programas.
Igualmente, participó en importantes reuniones internacionales, y también, en amplios foros a nivel municipal y departamental, para explicar la enorme importancia de los biocombustibles, las oportunidades que ofrecen a muchas regiones del país, e insistir en la conveniencia de impulsar un gran plan de desarrollo de la energía renovable, y más concretamente, del desarrollo de la agricultura con vocación energética.
Contamos con el apoyo de importantes informes de los Ministerios de Minas y Energía, Agricultura y Desarrollo Rural, Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, así como también con el apoyo del propio Presidente de la República, doctor Álvaro Uribe Vélez, quien ha llevado la vocería en diferentes foros nacionales e internacionales para explicar la política colombiana en materia de biocombustibles.
Además del tema de la educación y la información, el trabajo de la Federación se centró en el marco jurídico y administrativo de la política de biocombustibles, en la conclusión de estudios y la iniciación de más proyectos en alcohol y biodiesel.
Atendiendo el interés de la Federación y el de los sectores vinculados con los programas de biocombustibles, el Gobierno Nacional designó para la coordinación de estos programas, al doctor Arturo Infante, persona de amplia experiencia en este campo, y quien ha contribuido con importantes estudios al desarrollo de los biocombustibles en Colombia.
Se logró avanzar en nuevos aspectos de la normatividad y la regulación del negocio de los biocombustibles, en la aprobación de las zonas francas industriales, en la política de precios, en las relaciones de la Federación con los productores y otros gremios, y en el logro de más contactos con organizaciones internacionales.
También se lograron importantes avances en la consolidación de varios proyectos, en la ampliación del mercado de biocombustibles, especialmente el de alcohol carburante, y se inició la producción de biodiesel.
Se logró el cierre financiero de varios proyectos, y se concluyeron los estudios de ingeniería de las plantas y de los programas para el desarrollo de los planes agrícolas.
Se adelantaron acuerdos empresariales para producir Etanol en la Costa Atlántica a partir de la Remolacha, y a partir de la caña en el Departamento del Quindío y en los Llanos Orientales.
La producción actual de etanol, 1´050.000 litros/día, permite atender el 70 por ciento de la demanda de gasolina para la mezcla E10/90 y a pesar del interés para impulsar los proyectos, el 30 por ciento restante que corresponde a los departamentos de Antioquia y los de la Costa Atlántica, solo podrá atenderse en el 2009, por la competencia misma entre los proyectos que van desde la pulpa de café hasta la yuca pasando por la caña de azúcar y la remolacha, y el aumento de los costos.
Pero lo cierto es que las cosas van más bien por lo positivo, y hoy, se dispone de mejores elementos para saber cuales proyectos son viables y cuales no.
La mezcla actual E10/90, gradualmente se irá modificando hasta llegar a E25/75, para lo cual se requerirán 27 nuevas plantas y 170.000 hectáreas nuevas agrícolas para producir biomasa a partir de caña de azúcar, de yuca y de remolacha entre otras.
Por supuesto, que algo muy similar e igualmente dinámico, está sucediendo en el campo de las oleaginosas para la producción de Biodiesel. Este año entró en producción la primera planta con base en aceite de palma, y 5 más están en construcción con lo cual, se podrá atender la demanda para la mezcla del B 5/95 antes de terminar este año, y del B 10/90, el año entrante.
Sin duda, estos desarrollos enriquecen el campo, generan empleo y otros beneficios a la población rural, diversifican la canasta energética del país y estimulan la inversión pública en infraestructura de vías y servicios, en educación y salud.
En resumen, en el campo de la energía limpia y renovable, no hay desarrollo alguno que no hubiera sido objeto de atención por parte de la Federación, y que no se hubiera divulgado hacia los diferentes medios de información. Hoy en el país, hay mayor conciencia sobre la necesidad de promover nuevas fuentes de energía, en especial las que ofrece la agricultura biológica.
Amplio Debate sobre el uso de los Biocombustibles
Alrededor de las posibles consecuencias de la producción y uso de la bioenergía, se ha planteado un debate en el que, frente a los efectos positivos para el medio ambiente, la seguridad energética de las poblaciones, el aumento de la productividad y la producción agrícola, así como la reducción de la pobreza, hoy existe una campaña para descalificarla por aspectos como, la competencia por la tierra y el agua, el aumento de precios de la agricultura, el riesgo que implica para la seguridad alimentaria y además, por el impacto sobre la biodiversidad y los ecosistemas.
Más en el fondo, lo que se está señalando es la presencia de un conflicto entre la producción y el uso de los biocombustibles, porque de una parte, contribuyen al mayor crecimiento económico y a la mayor demanda por alimentos, y por otra, afectan la seguridad alimentaria.
El debate sobre el verdadero papel de la agricultura como sector generador de energía, y el acople del modelo energético al objetivo de producir alimentos, es un desarrollo que está revolucionando una vez más el sector agropecuario mundial.
Sobre el tema habría que decir, que el nivel de competencia entre los alimentos y los biocombustibles, depende entre otros factores, de las materias primas agrícolas que se utilicen para producirlos, del grado de eficiencia de la producción agrícola y de las tecnologías que se utilicen para producir bioenergía.
Ahora vienen profundas investigaciones sobre cómo desarrollar la agricultura energética sin ocasionar daños irreparables al ecosistema, sobre cómo evitar los monocultivos, y sobre todo, cómo proteger los suelos y evitar la degradación de los mismos.
En relación con este último punto, Brasil anunció recientemente, la creación de un certificado socioambiental, en el lapso de tres años, para garantizar que el bioetanol que produce, proviene de zonas donde los propietarios respetan las normas ambientales y la legislación laboral.
De otra parte, entre los aspectos objeto de investigación y análisis, está lo relacionado con una segunda generación de bioenergía, a partir de residuos de la agricultura y de la explotación maderera.
Hacia adelante, los biocombustibles se producirán con base en la biomasa y en la celulosa. La primera, ya cuenta con estudios y soluciones y la segunda, se encuentra en proceso de identificación y estudio.
La utilización eficiente de estos residuos, para que no se conviertan en una carga para el manejo ambiental, es tan importante como el desarrollo de la biomasa.
La FAO, estima que de ser viable económicamente el uso de esta tecnología de segunda generación, en el 2050 podría atender la cuarta parte de la demanda mundial de energía primaria, sin afectar en forma significativa la disponibilidad de alimentos.
Una política de esta naturaleza tiene muchos ángulos para cuidar. El uso de recursos como la tierra, el agua, y la mano de obra entre otros, exige conocimiento y un manejo muy científico.
La competencia entre agroenergía y agroalimentación, es algo que no debe descartarse, y merece una evaluación minuciosa. Sin embargo, en el caso colombiano, y en general en el de América Latina, es claro y así lo hemos explicado, se dispone de tierra agrícola y de mano de obra suficientes, sin entrar en conflicto con otros cultivos, y además, los programas se adelantan dentro de estrictas normas que preservan los recursos y el medio ambiente.
Nueva tendencia positiva de los precios agrícolas
En relación con el debate sobre los precios agrícolas, quisiera recordar que durante años, la agricultura en general fue afectada por elevados excedentes, y precios que mantuvieron una tendencia constante a la baja. Entre 1974 y 2005, muchos productos agrícolas cayeron más del 50 por ciento.
En los dos últimos años, los precios han registrado una tendencia diferente y positiva, particularmente en el caso del maíz, trigo, cebada, oleaginosas, café, cacao, leche, y carne, entre otros, que hoy registran los niveles más altos de muchos años.
Para muchos, las razones se encuentran en la producción de biocombustibles, yo diría que no del todo. Hay otras razones como el costo del petróleo, de los fertilizantes y de la mano de obra, por el progreso económico de muchos países emergentes.
La gran dinámica de la economía y del ingreso de China, India y otros países del Asia, así como de América Latina, implican mayor consumo de esos productos agrícolas. Las cifras así lo muestran.
De otra parte, esta recuperación de la economía agrícola es muy afortunada, y por lo menos, debería facilitar un cambio en las políticas agrícolas de los países industrializados, en el sentido de reducir subsidios, abrir mercados y superar el estancamiento de las negociaciones en la Ronda Doha, para garantizar beneficios sociales y económicos para los pequeños agricultores de los países en desarrollo.
Por esta vía se puede cerrar la brecha entre ricos y pobres y acabar con la creencia general de que hay un aprovechamiento permanente de unos sectores sobre otros, y que son los ricos los que se benefician en una política de apertura comercial.
Sin lugar a dudas, la nueva coyuntura de los precios agrícolas, representa una oportunidad real para rediseñar políticas de cooperación internacional.
Señores Delegados:
Al reiterarles la bienvenida a esta Cuarta Asamblea Ordinaria de nuestra Federación, quiero decirles que el desarrollo de nuevas fuentes de energía, limpias y renovables, en particular los biocombustibles, es un proceso irreversible y muy importante para el país, porque es en el campo donde existe un grave problema de empleo y pobreza.
Muchas gracias