ESPUMA DE LOS ACONTECIMIENTOS
Remedios eficaces para la conjunción de virus
Por Abdón Espinosa Valderrama - EL TIEMPO
La noticia del alza de los precios del petróleo por encima de nivel de cien dólares el barril y las nuevas revelaciones sobre la profundidad y extensión de la crisis inmobiliaria en Estados Unidos parecen haber perdido momentáneamente interés.
Al menos junto a las espectaculares de la renuncia de Fidel Castro, en Cuba, y a la expectativa por el resultado final de la carrera hacia la candidatura presidencial del Partido Demócrata estadounidense, animada y coloreada con visos de ciclón popular por la irrupción de un carismático orador, Barack Obama.
En realidad, el mayor encarecimiento del petróleo ha venido a constituir un elemento más de la inflación de costos que a la vez lleva envueltos gérmenes contractivos. En el mismo sentido se manifiestan los alimentos básicos, tanto por la acrecida demanda de China e India como por su conversión en materia prima para la producción de etanol y biodiésel. Por obedecer sus alzas a condiciones del mercado y no a factores monetarios, sería impropio aplicarles fórmulas de esta índole para ver de reducirlas a la brava, comprimiendo la economía con aumentos desconsiderados de las tasas de interés, mientras Estados Unidos las reduce en guarda de la suya.
Como lo pronosticara el premio Nobel Joseph Stiglitz, se viene entrando en un período en que dos situaciones excluyentes en teoría se funden en el fenómeno de la estanflación, o sea, de estancamiento e inflación simultáneos. En economía como en salud, equivocado el diagnóstico, equivocado el remedio. Por supuesto, cada uno habla de la feria como le va en ella, pero en esta diversidad hay que encontrar el denominador predominante, el virus más peligroso o la conjunción de virus.
Conforme lo enseñara el maestro Louis Baudin, a diferencia del químico en su laboratorio, todo el mundo hace economía: compra o vende, paga un precio o lo recibe, transporta o es transportado. Por tanto, cada persona tiene conocimiento empírico de esa complicada disciplina, por lo menos en cuanto le concierne o afecta.
Una frase incidental, sacada del contexto de las declaraciones del respetable gerente general del Banco de la República, José Darío Uribe, en cuanto a que muchos hablan de economía pensando que saben de economía no siendo necesariamente así, se ha aprovechado con espíritu maniqueo para descalificar opiniones diferentes y para prohijar a todo trance el alza de las tasas de interés. Tan no es problema de sapiencia o ignorancia que la mismísima junta directiva del Emisor, según testimonio privilegiado del ex ministro Juan Camilo Restrepo, se encuentra dividida en dos segmentos, precisamente respecto de la decisión sobre alzas o bajas de las tasas de interés, sobre su estabilidad o su movilidad.
Si allá existen discrepancias, cómo no va a haberlas en el resto de los compatriotas. Fuera de que en economía hasta los más curtidos pueden errar, en tanto los menos reputados, casi anónimos, avizoran desastres como el que ocurriera con las operaciones de alto riesgo en Estados Unidos. Por la frase de marras, han pasado inadvertidos otros aspectos, ellos sí sustanciales, de las declaraciones del gerente del Emisor. Como la afirmación de que si fuere necesario, el Banco de la República actuaría "en una forma dirigida a darle mayor impulso monetario a la economía para que no caiga en una situación de recesión". O como la que señala la conveniencia de dos objetivos, al unísono: el del incremento de la tasa de ahorro, "con disminución del consumo público y privado", y el de "depreciación del peso, para que ambos factores tiendan a reducir el déficit de la cuenta corriente".
Reconocimiento implícito de los perjuicios y serios peligros de la revaluación en marcha. Aunque ningún anuncio de la voluntad de contenerla o revertirla, ni de acciones próximas y coherentes frente a la estanflación. ¿Tienen razón sus intérpretes oficiosos en anticiparse a corear nuevas alzas de las tasas de interés y en suponer conciliadas las divergencias en la directiva plural del Emisor?
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