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DESAFÍOS PARA CRECER Los retos del crédito agrícola
Indalecio Dangond Baquero * Tomado del Tiempo. com

hernanLa siembra de palma aceitera y caña para biocombustible demanda nuevas alternativas de financiamiento.

El ministro de Minas y Energía, Hernán Martínez, en días pasados, anunció la necesidad de sembrar 2 millones de hectáreas de palma de aceite y 1 millón de caña de azúcar para la producción de 400.000 barriles diarios de biocombustibles. En plata blanca, esta ambiciosa iniciativa demandará recursos de inversión alrededor de unos 15 mil millones de dólares, sin incluir la compra de las tierras.

No dejan de preocupar estos retos de crecimiento, cuando de antemano sabemos que el actual sistema de financiamiento en Colombia, a través de créditos redescontados por Finagro, cuenta con recursos limitados de crédito que no superan los 2,3 billones de pesos anuales para todo el sector agropecuario.

Con estos restringidos recursos, necesitaríamos 15 años para sembrar los 3 millones de hectáreas, sin poder destinar un solo peso de financiamiento al resto del sector agropecuario.

A esta situación hay que agregarle la crisis de iliquidez por la que atraviesa Finagro en estos momentos, debido a la gran demanda de créditos con tasas subsidiadas por el programa Agro Ingreso Seguro, AIS, lo que trajo como consecuencia el cierre de varias líneas de créditos para compra de maquinaria y equipos, transformación y comercialización, entre otros.

En lenguaje parroquiano, el que vaya a solicitar un crédito ante la banca para financiar el montaje de una planta de biodiésel, etanol o cualquier planta agroindustrial, no puede acceder a financiación, porque estas líneas de crédito fueron cerradas.

Si el Gobierno Nacional planea que estos sectores crezcan a la misma velocidad del mercado, tendrá que ensayar otras alternativas o modelos de financiamiento que se adapten a sus necesidades, modelos que nada tengan que ver con la frialdad de los instrumentos estandarizados que la gran banca les está ofreciendo a nuestros agricultores.

Las dificultades de los agricultores no deben ser resueltas por el Gobierno Nacional mediante tasas subsidiadas, garantías del 100 por ciento, compra de deudas y toda clase de subsidios, sino a través de una "Política de Estado" que contrarreste y elimine las causas de las ineficiencias del negocio agropecuario.

¿Por qué no aprovechar los créditos con tasas bajas de la banca multilateral (BID) a través de operaciones SWAP? ¿Por qué no abrir licitaciones internacionales en alianza con empresarios locales para el desarrollo de grandes proyectos asociativos en tierras del Estado? ¿Por qué no crear un esquema de garantías para las inversiones de los Fondos de Capital de Riesgos Internacionales y para los fondos de pensión y cesantías? He aquí los grandes retos de la política de crédito del sector agrario.
Decía Nikolai Bukharin, un economista soviético, que "en la economía, las soluciones rinden más que los problemas; en la política, los problemas valen mucho más que las soluciones". Con base en esta reflexión, pareciera que en la agricultura colombiana deberíamos dedicarnos mucho más a la economía que a la política.

* Asesor en temas agropecuarios

idangond@cable.net.co
Indalecio Dangond Baquero *

 

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