Compañías brasileñas amplían su gama de inversiones en Colombia
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Los sectores a los que están enviando más recursos los empresarios de ese país son principalmente petróleo, distribución de combustibles, siderurgia, minería y energía.
Además, sus empresas están incursionado en el comercio especializado de productos ópticos e informáticos.
Según el responsable de inversión extranjera del Ministerio de Comercio, Federico Cuéllar, hace tres años los recursos desde Brasil a Colombia solo significaban 0,5 por ciento del total de la inversión extranjera directa.
"Esas inversiones deben crecer, pues hay más empresas negociando su entrada al país", dijo el funcionario en una entrevista reciente con el diario Folha de Sao Paulo, de Brasil.
Además, según ha revelado este diario, están entrando a Colombia las empresas brasileñas DataSul, que desarrolla software; Tigre, que fabrica tubos de PVC; Chilli Beans (gafas y relojes), que abrirá dos puntos de venta en el segundo semestre de este año, y Senior Sistemas.
Igualmente, el grupo Ruette, que actúa en agroindustria y producción de alcohol carburante y el Grupo Maggi, que se especializa en agroindustria y concentrados.
Santista Textil, empresa controlada por el grupo constructor Camargo Correa y una de los mayores productores de tela jean del mundo, anunció a través del director de éste conglomerado para América Latina, Cesar Gazoni, que se analiza la apertura de una planta en Colombia.
En concreto, dice Folha, Camargo Correa invertirá 120 millones de dólares en las obras de Porce III, una hidroléctrica que construye junto a Coninsa y Conconcreto para EPM, en Anorí (Antioquia).
Por su lado, el Grupo Gerdau adelanta inversiones al 2009 del orden de 500 millones de dólares, para expandir la capacidad de sus siderúrgicas en Colombia, entre las que se cuentan Diaco y Sidelpa.
También ultima la compra del 51 por ciento de la empresa carbonífera Cleary Holdings, los activos de laminación de la Compañía Siderúrgica de la Sabana (Comsisa) y de la firma Aceros Boyacá y Procesos.
Los planes de Gerdau apuntan a elevar de 550.000 a 850.000 toneladas anuales su capacidad instalada en el país. ¿Por qué? Las siderúrgicas colombianas escasamente alcanzan a atender el 50 por ciento de la demanda interna de productos de acero, que es de unas 2,6 millones de toneladas anuales, por ello la necesidad de aumentar la capacidad instalada del sector, y los brasileños llevan varios de experiencia en el negocio.
En total, con su paisana Votorantim Metais, dueña del 52 por ciento de Acerías Paz del Río, produce 820.000 toneladas anuales, lo que los convierte en los principales jugadores del sector siderúrgico nacional.
Votorantim Metais también tiene planes entre sus planes en el país la compra, por 84 millones de dólares, del 15 por ciento de Acerías Paz del Río, que está en manos de la propia Gerdau y pequeños accionistas. También analiza la compra de concesiones de explotación de minerales en el norte del país.
"Colombia es un país donde se respetan los contratos. Y hablando particularmente de por qué invertimos en Paz del Río es debido a que la empresa puede tener un crecimiento sostenible y ser polo de desarrollo en la región", dice a este diario el vicepresidente ejecutivo de Paz del Río, Wilson Danhoni Moraes.
Otra empresa brasileña nueva en el panorama colombiano es MPX Soluciones Integradas de Energía, una generadora que firmó un acuerdo para adquirir dos concesiones de carbón térmico en los departamentos de Cesar y La Guajira, por 18 millones de dólares.
Esta compañía justifica la inversión en el hecho que además de tener los costos operacionales más bajos del mundo para la explotación carbonífera, el mineral en Colombia es de un alto poder calórico y hay infraestructura logística para llevarlo a los puertos, y de ahí a sus térmicas en Brasil y Chile. Además, MPX estima que los fletes marítimos son "extremamente" competitivos, con costos medios.
El grupo Sinergy, de German Efromovich, que en el 2007 compró Helicol por 24,6 millones de dólares y es el dueño de Avianca y Sam, también ha anunciado la compra de la aerolínea de carga Tampa, que podría darse mediante inversión extranjera.
Aunque la mayor parte de la inversión brasileña el año pasado en Colombia la trajeron Votorantim, que compró por 490 millones de dólares a Paz del Río, y Gerdau, que adquirió el 10,5 por ciento de esa siderúrgica por 50 millones de dólares, el gran jalonador de la inversión verde amarelha ha sido Petrobrás.
Mientras que en el período 2001- 2005 el promedio de inversiones de esa empresa en Colombia era de 120 millones de dólares, éste aumentó en el 2006 a 240 millones y en el 2007 subió a 470 millones de dólares.
Las inversiones este año ascienden a cerca de 350 millones de dólares, que se canalizarán a nuevos proyectos de exploración petrolera y la expansión de la red de distribución de combustibles y lubricantes.
Según el gerente general de Petrobrás Colombia, Abilio Ramos, el cambio en las condiciones de seguridad, estabilidad y de contratación petrolera han generado en los últimos años en Colombia un ambiente positivo para ampliar las inversiones de esa compañía.
"Después de la apertura de finales de los 90, los gobiernos han vuelto a cerrase y mientras esto sucedía, Colombia flexibilizó la legislación petrolera, modificó los contratos para hacerlos más atractivos al inversionista extranjero y creó la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) para administrar los recursos petroleros", dice.
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