Página Principal - Biocombustibles
Biocombustibles
Quienes Somos - Biocombustibles Medio Ambiente - biocombustibles Marco Jurídico - biocombustibles Avances - biocombustibles Gestión - biocombustibles

 

Una Bonanza Posible
Editorial - Opinión

Por fin, y al cabo de varios meses de espera, el Conpes, con el presidente Álvaro Uribe a la cabeza, aprobó el documento que contiene los lineamientos de política para la producción de biocombustibles en Colombia.

El tema no es de poca monta. Como es bien conocido, el aumento en los precios de petróleo hasta niveles superiores a los 100 dólares por barril, le demostró al mundo que la época de la energía barata pertenece al pasado y que todas las naciones deben tratar de desarrollar una industria de sustitutos, en la medida de sus posibilidades.

En efecto, y de manera un poco desordenada, han aparecido en las más diversas latitudes proyectos destinados, ya sea a la producción de biodiesel o de etanol, con base en diferentes insumos agrícolas. Como consecuencia, los precios de ciertos alimentos han subido, pues en algunos casos las áreas sembrables se han destinado a cultivos con fines diferentes a los alimenticios, mientras que en otros -como ocurre con el maíz- la producción se ha destinado en parte a la fabricación de alcohol carburante.

Aparte de esos efectos indeseables, el mundo mira con envidia a Brasil, que desde la crisis energética de los años setenta empezó a producir alcohol a partir de la caña de azúcar, con el fin de aminorar su dependencia del petróleo importado. El resultado es que, más allá de los vaivenes de la cotización del crudo, ese país le lleva una gran distancia al resto del planeta.

En el caso de Colombia, una decisión controvertida en el 2001, como fue la de obligar que la gasolina corriente tuviera contenido de etanol, acabó siendo visionaria. De tal manera, no sólo los primeros proyectos comenzaron antes de que empezara la fiebre de los biocombustibles, sino que fueron adoptados generosos estímulos que incluyen exenciones tributarias a la producción y consumo de los mismos.

Dicho lo anterior, el desarrollo de la actividad en el país todavía está en una etapa embrionaria. En el 2006 la producción de etanol ascendió a 274 millones de litros producidos por cinco ingenios azucareros en la cuenca del río Cauca, cifra que fue equivalente a apenas el 0,7 por ciento de la oferta mundial. Si bien es conocido que el rendimiento de la caña en el país está dentro de los más altos del planeta, un estudio de Asocaña sostiene que los costos para producir el combustible en Colombia son superiores en 92 por ciento a los del Brasil, pese a que la actividad es rentable frente a los precios del petróleo.
Por su parte, en materia de biodiesel, la primera planta en entrar en producción lo hizo el pasado enero, aunque hay seis más en construcción, todas con la intención de utilizar el aceite de palma como materia prima.

Una vez más los cálculos sugieren que el costo de producción nacional sería superior al de Malasia o Indonesia, pero que la actividad es rentable y que la oferta de materia prima para la elaboración del combustible es abundante.
Así las cosas, el desafío para Colombia es lograr volverse una potencia regional en el tema, gracias a condiciones objetivas favorables que existen: abundancia de tierras, rendimiento de los cultivos y un marco institucional adecuado. En el mejor de los casos, el país lograría aumentar el área cultivada, teniendo en cuenta que menos de una quinta parte de las tierras aptas se utiliza hoy en día para la agricultura. Al mismo tiempo el impacto sobre el empleo rural sería descomunal. Un cálculo del Ministerio de Agricultura muestra que, en el caso de la palma, el país podría pasar de un área sembrada de 329.450 hectáreas a una de 3,7 millones y que los trabajos generados se multiplicarían casi por 10 hasta casi 900.000.

Frente a esas proyecciones es evidente que el efecto sería inmenso, incluso si se logra apenas una fracción de lo proyectado. Pero para lograrlo es fundamental la coordinación institucional y el cuidado para que los biocombustibles no desplacen a la producción de alimentos. En otras palabras, el país tiene mucho que ganar, sin embargo, tiene que administrar un tema en el que el crecimiento desordenado también tiene riesgos.

Colombia tiene mucho que ganar frente al auge de los biocombustibles, pero debe administrar un tema en el que crecer desordenadamente tiene riesgos".

 

Correo
Usuario:
Contraseña:
Alcohol Carburante
Alcohol Carburante

 

 

 

 

         Diseño y Desarrollo www.rhiss.net - © Derechos Reservados www.fedebiocombustibles.com