Una ley autoriza la producción de alcohol carburante en Bolivia y su mezcla con la gasolina especial hasta 25%. Las inversiones por esta apertura podrían llegar a $us 70 millones
Se calcula la creación de 60 mil empleos, entre directos e indirectos, y se trabajarán 50 mil hectáreas más.
El sector cañero y azucarero enciende motores. La producción de alcohol carburante —o alcohol anhídrido de caña de azúcar— tiene vía libre y permitirá ampliar la frontera agrícola, generar nuevas fuentes de trabajo y más inversiones para el país.
La Ley 3086, de 23 de junio del 2005, autoriza la producción de esta especie de carburante, que se mezcla con la gasolina hasta un 25 por ciento y produce un energético más limpio para el transporte.
Este es el impulso que el sector cañero esperó por tiempo, dice Rosendo Barbery, presidente de la Corporación Unagro, una de las más grandes productoras de este sector. La inversión estimada para comenzar a obtener este producto es de 70 millones de dólares, detrás podrían estar hasta 60 mil empleos entre directos e indirectos y la frontera agrícola cultivable subiría en 50 mil hectáreas.
“Para la producción del alcohol carburante se requiere de una inversión industrial, agrícola y comercial para crear las condiciones de producir aproximadamente 90 millones de litros de alcohol en el país para atender la demanda interna, y Unagro SA está en condiciones de hacerlo”, señaló Barbery.
El vicepresidente del directorio del Ingenio Guabirá, Mario Aguilera, otra gran empresa del sector, señaló que la vigencia de esta ley, que en los próximos 60 días deberá tener los decretos reglamentarios respectivos, permitirá la reactivación y despegue del sector en beneficio de las regiones productoras y del país en general.
“El sector azucarero está dispuesto asumir este desafío, que también tendrá un fuerte impacto social y económico”, dijo.
Este rubro, instalado principalmente en el oriente y sur del país, registra un crecimiento sustentable, aunque no alcanzó los niveles de expansión que los productores quisieran. Es por eso que hoy se mira al alcohol carburante como la oportunidad esperada.
Además, se aportará al medio ambiente. La mezcla de gasolina con alcohol tendrá un impacto positivo porque disminuye los niveles de contaminación que generan otros carburantes como el diesel o la gasolina especial.
“No es necesario hacer ninguna modificación en ningún vehículo. La mezcla permite mejorar el producto elevando la gasolina corriente a una calidad de premiun sin ningún costo adicional y con la gran diferencia que no es contaminante. Reduce el monóxido de carbono en casi 30 por ciento y es un producto renovable”, señaló Barbery.
Pero la producción del alcohol anhidro o carburante tendrá también un importante impacto indirecto en la economía. Entre otros, demandará un mayor uso y, al ser una actividad intensiva en las regiones productoras, generará más fuentes de trabajo en diversos rubros, dijo también Aguilera.
“Es, sin duda, la mejor ley que se ha podido aprobar en beneficio del sector cañero, el cual, sin ninguna clase de ayuda o beneficio económico, podrá generar más fuentes de trabajo y ayudará en la economía al reducir el costo de los carburantes, en este caso de la gasolina”, explicó Barbery.
Añadió que otro aspecto vital de este alcohol, que es un producto renovable, es que incluyendo un 25 por ciento como aditivo en la gasolina, se incrementa también la potencia de los motores.
Es, sin duda, una gran alternativa para el transporte público y privado, señaló, porque además no necesita ningún tipo de cambio en los motores de los vehículos.
El sector cañero está listo para enfrentar este desafío. Los productores están seguros de tener la experiencia necesaria y la capacidad financiera y operativa como para producir lo que demande el mercado local y, por qué no, las exportaciones.
En los últimos cinco años las exportaciones de azúcar y alcohol subieron de forma sostenida, según los datos elaborados por el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE).
Las cifras muestran que el año 2000 este sector vendió a los mercados fuera de las fronteras 11 millones de dólares, mientras que el 2004 las exportaciones pasaron a 43,1 millones de dólares. Este año, hasta el mes de mayo, el registro llegó a cinco millones de dólares.
El azúcar blanca refinada es el principal producto que sale del país en este rubro. El 2000 se vendió por un valor de 24 millones de dólares, más del 50 por ciento del total registrado. El año pasado surgió y con perspectivas interesantes un nuevo producto, la chancaca.
El alcohol tiene sus principales mercados en regiones como Chile y Argentina, pero también entró con fuerza al viejo continente, Holanda, el Reino Unido y Suecia, principalmente. El año pasado se vendieron 12,6 millones de dólares a esos mercados.
Es por eso que los productores del oriente lucharon por ampliar la vigencia de las preferencias arancelarias que ofrecerá la Unión Europea al país hasta el 2015.
Fuente www.fundacionsustentable.org